lunes, 17 de enero de 2011

Los seis sombreros

Edward de Bono propone una metodología realmente interesante que puede ser usada en todo tipo de situaciones, como puede ser una reunión, negociaciones, etc. Esta metodología es conocida como "Los seis sombreros".

El nombre es debido a que emplea la metáfora de los sombreros pensantes, asociando seis sombreros de diferentes colores con ciertas formas de pensar. La asociación es la siguiente:

  • El sombrero blanco representa la neutralidad. Sólo se tienen en cuenta hechos y datos objetivos.
  • El sombrero rojo se asocia a las emociones. Aporta un punto de vista intuitivo sin reparar en justificaciones.
  • El sombrero negro aportará el pesimismo. Se centra en indicar por qué algo no puede hacerse.
  • El sombrero amarillo es el opuesto al sombrero negro y aporta un punto de vista positivo. Se centra en buscar los beneficios.
  • La creatividad va a cargo del sombrero verde.
  • El sombrero azul organizará y controlará todo el proceso de pensamiento. No fija su foco en el asunto que se trata, sino que mantiene una visión global.
Entre las muchas aplicaciones que puede tener esta técnica, me parece muy interesante a la hora de tomar decisiones en un equipo. Por un lado, promueve la creatividad y facilitará la aparición de nuevas ideas. Por otro, rompe ciertas barreras y permite que fluyan las ideas y opiniones de una forma más efectiva.

Por ejemplo, imagina que se ha hecho una propuesta con la que todo el equipo está entusiasmado, pero hay algo que no acabas de ver claro. Puede que para no contagiar de ese pesimismo al equipo, o por timidez, o por lo que sea... no expongas tus dudas. Con esta técnica, llegará el momento de asumir el papel de pesimista y todos tendrán que enfocar sus opiniones desde ese punto de vista, con lo que aflorarán todas las dudas que puedan haber en el equipo. Lo mismo ocurrirá con los otros cuatro puntos de vista.

Existen varias aproximaciones para combinar los sombreros, supongo que lo mejor es probar y establecer un proceso en el que nos sintamos cómodos.

domingo, 2 de enero de 2011

Veinticuatro horas: ni más ni menos.

No hay nada más equitativamente repartido
en el mundo que la razón; todos creen tener suficiente.
René Descartes

Creo que con el tiempo pasa justo lo contrario: nadie tiene suficiente. Debe haber pocas personas que no hayan usado alguna vez la frase “es que no tengo tiempo”, o alguna variante para justificar una decisión.

Estamos en una época que propicia la reflexión sobre lo que hemos hecho y sobre lo que queremos hacer. En esta reflexión me he dado cuenta de lo irresponsable que puede llegar a ser usar esta excusa.

Para empezar, lo cierto es que TODOS disponemos de veinticuatro horas al día, ni un segundo más, ni un segundo menos. Y teniendo en cuenta que somos libres para decidir qué hacemos y qué no, la frase “es que no tengo tiempo” carece de sentido en la mayoría de los casos. (Soy consciente de que esta generalización no es del todo cierta, pero temas como la esclavitud o explotación infantil no están en el ámbito de este blog y para los posibles lectores la afirmación sí que es cierta).

Puede parecer una tontería, pero en estos días he estado pensando que lo que he dicho en el párrafo anterior es una idea clave. Pongamos por ejemplo una situación típica: no hacemos tests porque no tenemos tiempo. Si no damos por válida esta justificación nos obligamos a ir más allá... para otros equipos, que desarrollan software de calidad y en tiempos establecidos, los tests son un ingrediente indispensable. Esos equipos trabajan el mismo número de horas que el resto. Luego, ¿por qué no hacemos tests? Y a partir de ahí, debemos afrontar la realidad y buscar los motivos en elementos de los que debemos responsabilizarnos (falta de formación, falta de práctica, falta de organización, …) y no dejarlo de la mano de algo incontrolable como es el tiempo. Con esta nueva mentalidad, al final encontraremos la causa real y, o decidimos trabajar para eliminar los impedimentos que tengamos, o por lo menos seremos honesto con nosotros mismos y con el resto.

Prohibir esta frase, “no tengo tiempo”, no sólo nos obliga a responsabilizarnos de nuestra situación sino que hará que seamos más respetuosos con el resto. Pongamos otro ejemplo: la gente que ha organizado la OAS2010. Seguro que al invitar a algún amigo/compañero han recibido por respuesta: “me gustaría, pero es que no tengo tiempo”. ¿Qué quiere decir esto? ¿Que la gente que lo ha organizado, que además asistirán, tienen días más largos que el resto de los mortales? ¿Qué tienen menos obligaciones? La realidad es que esa gente, a la que debemos estar muy agradecidos, no han podido hacer otras cosas mientras estaban con la organización. Personalmente creo que sería mucho más correcto algo como “es que prefiero hacer otras cosas”, “es interesante, pero no tanto como para que dedique mi tiempo”, “para mí ahora es más importante X”, …

En lo profesional, en muchas ocasiones esta filosofía nos hará perder la etiqueta de “víctima”. ¿Queremos cambiar? ¿Queremos mejorar?... costará tiempo y debemos decidir si estamos dispuestos a invertirlo o no, pero es responsabilidad nuestra tomar la decisión, no podemos culpar al reloj.

Desde luego pensar así no significa que no sea totalmente lícito decidir que no haremos algo porque queremos invertir ese tiempo en otras cosas: desde cuidar de un familiar hasta quedarnos sin hacer nada, … Lo que quiero decir es que si decido no hacer algo, debo ser consciente de que yo soy el responsable, y “es que no tengo tiempo” no es más que una excusa, que está bien si simplemente lo usamos para ahorrarnos explicaciones, pero se convierte en peligrosa cuando nos la creemos.

Y con esto en mente nace mi principal propósito para este año: no usar la frase “no tengo tiempo”. Si no hago tanto deporte como me gustaría, si no leo tanto como me había propuesto, si no practico o invierto el tiempo que considero necesario en mi formación, etc, etc... tendré que reflexionar un poco sobre ello. Al final, tendré que buscar mecanismos para conseguir aquello a lo que no estoy llegando, o rebajar mis expectativas, pero siendo consciente de que soy el responsable.

Feliz Año!!