miércoles, 18 de mayo de 2011

Motivación intrínseca: el origen

He leído mucho sobre la motivación intrínseca, pero hasta hace poco no sabía cuándo había surgido este término, quién lo introdujo, etc. Gracias a Daniel H. Pink ahora sí lo sé y puedo contártelo

Se señala a Harry F. Harlow como el primero en distinguir entre motivación intrínseca y las recompensas externas. Esta distinción es el fruto de un estudio realizado por Harlow, junto a dos colegas, en el que dieron a ocho monos rhesus un rompecabezas mecánico durante dos semanas.

Desde un principio los monos empezaron a jugar con el rompecabezas, mostrándose concentrados en la tarea. Nadie les enseñaría a resolverlo, no fueron animados a hacerlos ni se les planteaba necesidades externas; pero al final del estudio, eran capaces de dar con la solución con frecuencia y de forma rápida.

El resultado era muy extraño. Hasta entonces, los científicos creían que la conducta está condicionada principalmente por dos impulsos: el biológico y las recompensas y castigos. Pero con la solución del rompecabezas no obtenían comida, agua u otras cosas que pudieran satisfacer sus necesidades biológicas. Y tampoco habían recibido recompensas o afecto al resolverlos.

Se obtuvo un aprendizaje significativo y un rendimiento eficiente sin recurrir a motivadores extrínsecos. ¿Qué había ocurrido?. Para dar respuesta Harlow formuló una nueva teoría que apuntaba a un tercer impulso. La tarea en sí misma era una gratificación intrínseca. Los monos resolvían el rompecabezas simplemente porque disfrutaban haciéndolo. A este nuevo impulso, Harlow lo acabó llamando motivación intrínseca.

Estos fueron sólo los primeros pasos, pero ya hablaré en más detalle del camino seguido por Harlow, que luego continuó Deci.