domingo, 20 de noviembre de 2011

Liderazgo

Foto de Freerange
El liderazgo es un concepto realmente complejo. No podría escribir mucho más sobre ello de lo que ya hay en la Wikipedia. Pero sí que puedo hablar sobre las personas que para mí reflejan el mejor ejemplo que haya podido ver de líderes natos: mis padres.

Casi todos los niños quieren a su padre. Yo además siempre he tenido la suerte de admirar al mío. Supo educarnos desde el respeto, no desde el miedo (no recuerdo ni una sola bofetada, torta...). Nos inculcó unos valores y nos enseñó a luchar por nuestros sueños desde el ejemplo. Nos enseñó a caminar con sus pasos no con sus palabras, siendo siempre consecuente con sus principios.

Es un hombre que no se limita a hablarnos de valores, sino a practicarlos. Se esfuerza para ser una referencia en la familia, y lo hace muy bien. Además se ha dejado la vida trabajando para que tengamos lo necesario para seguir el camino que él nos ayudó a marcar.

Evidentemente, alguien como él no afrontaría solo su mayor proyecto, la familia. Siempre ha sabido hacer un gran equipo con una mujer extraordinaria: mi madre. Ella se ha encargado de que siempre hayamos estado arropados por el calor de la familia. Con la cálida y firme mano de una madre que siempre ha estado ahí para marcar el rumbo cuando, como todos los niños, nos desviábamos de él. Nunca ha mostrado cansancio a la hora de ayudarnos a dar un paso más hacia nuestras metas.

En varias etapas tuvo que combinar el trabajo con el hogar y nunca buscó excusas para estar siempre ahí, para ser un foco en nuestras vidas, un refugio cuando lo necesitamos.

El más claro ejemplo del resultado de sus valores, de sus cualidades como líderes de mi familia, es que a día de hoy, aunque ya hace algunos años que me he independizado, sigo consultando con ellos las decisiones importantes y sigo contando con su apoyo. Siguen siendo capaz de motivarnos y de animarnos, no porque sean nuestros padres, no por el "cargo que ocupan", sino porque son una referencia.

Otro buen ejemplo es que nunca han antepuesto sus intereses. Por ejemplo, como para muchas madres, el que me fuera de casa, y encima me fuera a otra isla, no fue nada fácil para mi madre. Pero nunca intentó disuadirme de mi decisión, intentó que sus sentimientos no fueran un lastre y fue una de las personas que más me apoyó. Cada vez que aparece un bache en su camino, vuelve a ser un ejemplo para nosotros. Siempre con una palabra de ánimo, siempre con ganas de seguir adelante, siempre optimista...

Para mí eso es el liderazgo, la capacidad de alentar a una persona a conseguir unos objetivos, sin usar para ello una posición privilegiada, sólo con su ejemplo, con sus valores, con su trabajo...Y es exactamente lo que mis padres han hecho realmente bien.

sábado, 5 de noviembre de 2011

¿Sumas o restas?

Foto de reuben4eva
Este lunes vi que en TVE2 estaban entrevistando a Álvaro González-Alorda. No pude ver la entrevista completa (por desgracia), pero escuché una frase que quedó grabada en mí: “Hay dos tipos de personas, los que te dan gasolina y los que te la quitan”. Álvaro la había escuchado en una reunión y creyó que era fantástica...yo también lo creo. Y probablemente haya calado tanto, probablemente la siga recordando perfectamente (pese a mi maltrecha memoria) porque encaja perfectamente con mi, cada vez mayor, convicción de que somos tóxicos con nosotros mismos y con los demás. Entenderás lo que quiero decir...

Constantemente estoy comentando con mi pareja que señalar los problemas realmente no aporta mucho, lo que nos hace avanzar son las soluciones. No somos conscientes, pero al día estamos lanzando demasiados mensajes negativos, y al mismo tiempo los recibimos casi sin darnos cuenta. ¿Te has parado a analizar esto?. Te pongo un ejemplo:

En Diciembre un amigo (y compañero de trabajo) y yo haremos parte de El Camino Primitivo. Al hablarlo con la gente, muchos me dicen que en esa época hará mucho frío, que nos mojaremos, que a ver si nos van a robar en los albergues... El otro día, cuando se lo conté a un amigo me dijo, con un tono alentador: "¡Qué guapo! Eso con dos perras vas a Decatlhon y consigues un buen equipo para el frío, la lluvia y el viento...porque también deben tener en cuenta el viento".

Puede que no seamos ni conscientes, pero la diferencia es abismal. En el primer caso, simplemente se limitan a señalar los obstáculos. En el segundo, no sólo me ofrecía soluciones, sino que estas me las comentó antes que el propio problema. Para una persona que dude, que no lo tenga realmente claro, estar escuchando constantemente los problemas con los que se puede encontrar, puede ser la razón para desistir.

También podemos ver un ejemplo en dos posturas típicas ante una propuesta. Imagina que propones a tus amigos/compañeros hacer X los jueves. Piensa en estos dos tipos de respuestas, que seguro que ya has escuchado alguna vez:
  • Los jueves no puedo, tengo que (poner aquí cualquier motivo). (Como diría Joaquín Sabina, este es un punto final de los finales, al que no le siguen dos puntos suspensivos).
  • Los jueves no puedo, tengo que (poner aquí cualquier motivo). Pero cualquier otro día, cuando quieras. Incluso lo podemos hacer por la tarde para que venga más gente...(Y aquí sí que le siguen dos puntos suspensivos)
Puede que en ambos casos, los que responden estén en las mismas condiciones. Puede que tengan las mismas ganas de participar. Puede que si le propones al primero hacerlo otro día, acepte de buena gana. Pero el caso es que uno se limita a lanzar un mensaje negativo, a señalar un obstáculo. El segundo refleja una situación y ofrece alternativas, soluciones.

Incluso es más frecuente bromear en negativo que en positivo. "No te despistes, que cuando te des cuenta te pega la patada" (referido a la pareja), "Aprovecha ahora que luego se acabaron las aficiones, el dormir..." (referido a los futuros hijos)...

Tampoco debemos caer en el error de convertirnos en unos temerarios. De ignorar los problemas, de no mirar los obstáculos. Pero podemos cambiar radicalmente el mensaje sin ser inconscientes. Podemos señalar el obstáculo, pero sin usar un mensaje negativo, acompañándolo de alternativas. En esta entrada explican perfectamente la diferencia entre una persona positiva, un optimista y una persona negativa. Me permito copiar una parte, ya que lo explica mejor de lo que yo pudiera hacerlo:

Optimista es aquella persona que está convencida que todo va a salir bien. Una persona positiva es aquella que está buscando lo mejor de lo que hay. Es decir, lo que hace es ante una situación difícil es sacar los aspectos favorables, se centra en poner toda la atención, todo el foco, en la solución y en la oportunidad; la persona que toma el punto de vista negativo se regodea, pone toda la atención en el problema y no puede encontrar una solución aunque la tenga delante de sus narices.

En la entrada también comentan como adoptar una postura positiva, si bien no nos va a curar, sí que puede ayudar mucho a la hora de afrontar una enfermedad. Y pese a todos los beneficios que una postura así puede aportar, no entiendo por qué tendemos a caminar en el sentido opuesto.

Pequeñas dosis de "veneno" cada día, puede matar un gran proyecto. Piensa en ello y decide qué mensajes quieres escuchar... Decide qué mensajes quieres transmitir.

lunes, 31 de octubre de 2011

Jugando con el feedback

Foto de MarcoCrupi
No pretendo establecer como norma dedicar cada entrada a alquien, como ya hice en la anterior. Pero me veo obligado a mencionar que esta se la debo a Jaime Chaves, ya que el juego lo vi en uno de sus cursos, y cuando le solicité información, bastante tiempo después, me la facilitó amablemente.

Ingredientes:
  1. Una papelera (o cualquier objeto que pueda cumplir las funciones de una canasta).
  2. Unos cuantas bolas de papel, o pelotitas de plástico, o sobres de azúcar (esto fue lo que usamos nosotros), ...
  3. Una venda u otro elemento que nos permita tapar los ojos sin que se pueda ver nada.
  4. Un grupo de personas dispuestas a aprender.
Preparación:
  1. Separamos a cuatro personas del grupo.
  2. Sin que estas cuatro personas puedan escucharlo, damos al grupo las siguientes instrucciones:
    • Los compañeros que hemos separado, deberán intentar encestar las bolas de papel en la papelera con los ojos cerrados.
    • Al primer compañero, no le diremos nada mientras lo está intentando.
    • En el turno del segundo, diremos lo bien que lo está haciendo, que las está metiendo todas, aunque no se acerque ni de casualidad.
    • Para el tercero haremos todo lo contrario, indicándole lo mal que lo está haciendo, que no se acerca a la canasta, que no mete ni una, aunque no sea así.
    • Y por último, en el turno del cuarto compañero le ofreceremos un feedback adecuado a la situación.
  3. Haremos pasar a la sala a los cuatro compañeros, de uno en uno, explicándoles que el objetivo es encestar las bolas que le daremos y que deberá hacerlo con los ojos tapados.
  4. Por último, pediremos a los cuatro compañeros que nos cuenten cómo se ha sentido cada uno, y (si no pasa nada extraordinario) podemos explicar el poder del feedback adecuado, en el momento adecuado, viendo que el último compañero será el mejor que lo haga.
Es un estupendo juego para hacer entender el poder del feedback cuando lo practicamos de forma responsable. No podemos estar dando palmaditas en la espalda constantemente. Tampoco podemos estar repitiendo hasta la saciedad que el trabajo del equipo es una mierda. Igualmente, no podemos dejarlo pasar... Las retrospectivas y el feedback son herramientas muy útiles que debemos incorporar en nuestro día a día para poder avanzar, siempre de una forma responsable y coherente.

martes, 25 de octubre de 2011

Club de lectura

Foto de Twice25
Esta entrada va dedicada al señor Peraza por dos razones. La primera, que el lunes fue a leer mi nueva entrada en el blog y me hizo saber su decepción al ver que no había publicado nada (qué bien me sentó ;) ). La segunda, que la iniciativa que voy a contar surgió a raíz de una propuesta/comentario/idea suya.

A dicha idea le fuimos dando forma hasta hacerla interesante y convertirla en la propuesta que hoy hemos "hecho oficial". A partir de ahora, cada miembro del equipo elegirá un libro (evidentemente, relacionado directa o indirectamente con el desarrollo de software) y dedicará algo de tiempo al día a su lectura.

Cada vez que alguno de nosotros termine un libro, preparará una pequeña presentación sobre el mismo, para compartir con el resto del equipo el conocimiento que haya podido extraer y así intentar que el equipo se beneficie.

Creo que la iniciativa fomentará la lectura y que compartamos conocimiento. Dos buenos ingredientes para seguir progresando. Ya contaré qué tal evoluciona y a la vez compartiré mi primera presentación (o la de alguno de mis compañeros si me la presta ;) ).

sábado, 15 de octubre de 2011

Comentar o no comentar... siguiendo tendencias

Me he topado varias veces con debates en torno a si añadir comentarios en el código es bueno o malo. Y aunque dudo que lo que yo pueda pensar al respecto vaya a inclinar la balanza de un lado u otro, me apetecía escribir sobre este tema.

Lo que no podemos negar es que al comentar el código se está duplicando información: por un lado está el comentario sobre el código y por otro el propio código. Esto hace que cada vez que la información a la que hacen referencia cambie se deba hacer cambios en dos puntos. Y lo que es peor, si la información cambia y (por las prisas, despistes, ...) no actualizamos tanto el código como el comentario, al final tendremos un comentario desactualizado, y más que aclarar lo que hace es confundirnos.

También deberíamos pensar por qué creemos que es necesario añadir un comentario. En The Pragmatic Programmer podemos leer "Programmers are taught to comment their code: good code has lots of comments. Unfortunately, they are never taught why code needs comments: bad code requires lots of comments." Puede que la necesidad de comentar el código refleje una carencia: no has elegido buenos nombres para los métodos/variables/clases, el código es demasiado complejo, etc.

Dicho esto, también deberíamos tener en cuenta que nadie te conoce mejor que tú mismo. Nadie conoce a tu equipo mejor de lo que lo conoces tú. Y nadie conoce tus proyectos mejor que tú. Si desde tu punto de vista añadir un comentario va a aportar más beneficios que problemas, yo creo que no debes sentir el más mínimo remordimiento por ponerlo. Te aseguro que no va a morir un angelito por ello. Al final es una cuestión de rentabilidad, si sabes los costes y los beneficios, está en tu mano, y no en la de otros, decidir. Personalmente, puedo decir que en muchas ocasiones he agradecido un buen comentario.

Al pensar en esto, y viendo algunas posturas en ciertos debates, creo que a veces sufrimos lo que yo llamo efecto peinado intelectual. ¿Te ha pasado alguna vez que el Beckham de turno se hace un peinado "diferente" y a los pocos días no haces más que ver a gente con el mismo peinado? Pues a algunos nos suele pasar algo similar en nuestra profesión. Cuando alguien de peso hace una afirmación tendemos a repetirla y asumirla sin muchos miramientos. Desde luego, hay que respetar y tener en cuenta lo que dicen los buenos profesionales, pero siempre desde un punto de vista crítico.

Al pensar en este tema, también suelo recordar un chiste que, probablemente por mi simpleza, siempre me ha hecho mucha gracia:

están dos pájaros en una rama... y le dice uno a otro, ¡pío!... a lo que el otro contesta... haz lo que te salga de los cojones.

sábado, 8 de octubre de 2011

PNL. Programación neurolingüística: o cómo empecé a plantearme que igual me equivocaba yo y no el mundo

Me he planteado varias veces si me apetecía o si sería interesante publicar reseñas sobre los libros que leo. Y la verdad es que la idea no acababa de convencerme, de hecho sólo he hablado de uno. Pero he decidido que empezaré a hablar de aquellos que han conseguido provocar un cambio en mí.

Y para empezar, he elegido el libro PNL, Programación neurolingüística, que ya había nombrado en esta otra entrada. En realidad pensaba hablar de un libro técnico, ya que es lo que realmente me gusta y lo que hago, pero los acontecimientos de esta semana me hicieron cambiar de opinión... ya lo entenderás.

En su momento había leído en varios foros que era difícil llegar a entender la PNL sólo con un libro, que es necesario un taller o alguna actividad donde podamos aprender de la mano de un experto. Creo que es cierto, ya que tras haber leído el libro dudo que realmente pudiera aplicar sus principios. Pero sí que me ha parecido interesante, ya que me aportó algunas ideas y me hizo reflexionar sobre otras, todas enfocadas a conseguir lo que queremos. El objetivo final es cambiar nuestra forma de ver las cosas para conseguir el éxito.

Aunque lo que realmente produjo un cambio en mí fue cómo trata el tema de los mapas mentales. Los mapas mentales son la herramienta con la que interpretamos lo que sucede a nuestro alrededor. A través de la experiencia de toda nuestra vida, los vamos configurando y los usamos para interpretar la realidad. Pero tu mapa es distinto del mío y ninguno de los dos es la realidad objetiva.

¿Alguna vez has usado la frase "es que la gente no piensa", cuando alguien hace o dice algo que choca frontalmente con tu forma de pensar? Sinceramente, yo sí. Los que me conocen saben que soy una persona conciliadora... es frecuente que use el "igual es que..." para proponer alternativas cuando se intenta juzgar una acción de otra persona. Pero aun así, sí que he pensado "es que no piensa" en más de una ocasión... ¡Qué osadía por mi parte! y por la de todos los que lo hemos hecho alguna vez.

Pensar así implica: que doy por hecho que mis mapas mentales son los válidos y los que han hecho que otras personas actúen de forma distinta están equivocados. Y que no he sido lo suficientemente tolerante para intentar imaginar qué hace que la otra persona piense o actúe diferente. Creo que no entender bien el concepto de mapas mentales, no entender que lo que percibimos no es la realidad, sino nuestra interpretación de la misma, es la base de la intolerancia.

Había dicho antes que algo en esta semana me hizo elegir esta entrada, y ese algo ha sido los comentarios que han surgido tras la muerte de Steve Jobs. He leído en más de un blog frases similares a "cómo una persona tan inteligente pudo.." por haber retrasado la cirugía por usar medicinas alternativas.

Como puede leerse en líneas anteriores, para mí esto implica dos cosas: los que han dicho eso tienen la osadía de definir lo que hubiera sido una decisión inteligente. Y por otro lado, ni le han dado el beneficio de la duda, no se han molestado en pensar qué le hizo hacer eso realmente. Desde luego, no tengo las capacidades del señor Jobs, pero podría pensar varios motivos por los que actuó así... por ejemplo, puede que no quisiera hacer nada que mermara su calidad de vida (como los efectos debastadores de la quimioterapia), pero al ver que su familia no comprendía su decisión y que sufría con ella cambió de opinión, ect, etc, etc.

Ya no tiramos a la hoguera a aquellos que piensen de forma distinta, pero (puede que sea algo innato) seguimos sin llevar bien esa situación. Creo que entender el concepto de mapa mental es clave para una relación social sana, y a mí este libro me ha ayudado mucho a ello. No podría contar ya cuántas veces lo he recordado tras su lectura, precisamente para obligarme a pensar de otra forma e intentar entender mejor a los demás.

Para acabar, me gustaría compartir una historia que leí en "Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva" y que hizo que diera más peso todavía a la importancia de entender el concepto de mapas mentales:

Era domingo por la mañana en el metro de Nueva York. La gente estaba tranquilamente sentada, leyendo el periódico, perdida en sus pensamientos o descansando con los ojos cerrados. La escena era tranquila y pacífica.

Entonces, de pronto, entraron en el vagón un hombre y sus hijos. Los niños eran tan alborotadores e ingobernables que de inmediato se modificó todo el clima.

El hombre se sentó junto a mí y cerró los ojos, en apariencia ignorando y abstrayéndose de la situación. Los niños vociferaban de aquí para allá, arrojando objetos, incluso arrebatando los periódicos de la gente. Era muy molesto. Pero el hombre sentado junto a mí no hacía nada.

Resultaba difícil no sentirse irritado. Yo no podía creer que fuera tan insensible como para permitir que los chicos corrieran salvajemente, sin impedirlo ni asumir ninguna responsabilidad. Se veía que las otras personas que estaban allí se sentían igualmente irritadas. De modo que, finalmente, con lo que me parecía una paciencia y contención inusuales, me volví hacia él y le dije: «Señor, sus hijos están molestando a muchas personas. ¿No puede controlarlos un poco más?».

El hombre alzó los ojos como si sólo entonces hubiera tomado conciencia de la situación, y dijo con suavidad: «Oh, tiene razón. Supongo que yo tendría que hacer algo. Volvemos del hospital donde su madre ha muerto hace más o menos una hora. No sé qué pensar, y supongo que tampoco ellos saben cómo reaccionar».

domingo, 2 de octubre de 2011

Cuando el medio se convirte en el fin, es el fin del medio

Foto de dcJohn
Cuando empecé a estudiar las metodologías ágiles, uno de los temas más recurrentes con los que me encontraba era la documentación: es necesario, no es necesario, cuánto y cómo... Fue en el libro User Stories Applied donde encontré la respuesta más coherente:

Extensive upfront requirements gathering and documentation can kill a project in many ways. One of the most common is when the requirements document itself becomes a goal.

El problema, es que creo que con las metodologías ágiles está ocurriendo lo mismo: se han convertido en el objetivo, no en un medio para lograrlo. Por ejemplo, en varios cursos de Scrum he visto como al comentar ciertos problemas que otros colegas tienen al aplicarlo, con frecuencia se llega a una de estas conclusiones:
  1. Realmente no estás siguiendo Scrum.
  2. Se ha intentado aplicar Scrum donde no era aconsejable.
Incluso, en ciertos entornos o circunstancias, los que no programan haciendo TDD, junto a otro compañero, en intervalos de 25 minutos, pueden parecer "raritos", cuanto menos.

Si tuviera que destacar algo del equipo en el que estoy actualmente, no sería la arquitectura que usamos, ni la metodologías, ni las herramientas, ... De esto simplemente diría que los usuarios están contentos con los resultados, los jefes también y, por supuesto, nosotros mismos. Así que podría decirse que el resultado es "good enough". Sabemos que no hemos elegido las opciones perfectas, simplemente, atendiendo al conocimiento que teníamos, elegimos las opciones más adecuadas, intentando mejorar constantemente. Lo que yo destacaría es que no paramos de reírnos. El equipo no se disuelve tras la jornada laboral y el ambiente durante esta es el mismo que puede haber cuando algunos salimos a correr, pescar, cenar, tomar algo, ... En definitiva, nos sentimos a gusto con lo que hacemos, nos lo pasamos bien y el usuario está contento con el resultado. Creo que ese es el objetivo, y no el usar unas determinadas herramientas.

Las metodologías ágiles han demostrado que son una buena apuesta para conseguir buenos resultados; pero no debemos dejar de pensar que son otras herramientas: debemos cargar nuestra caja con el mayor número de ellas para poder elegir en cada momento las más adecuadas. Incluso, cuando las conozcamos lo suficiente, adaptarlas a nuestras necesidades.

Podemos ver un ejemplo de lo que quiero decir en el deporte, concretamente en la natación. Parece que todo está estudiado, existen técnicas para conseguir la mayor eficiencia posible en los movimientos, pero de pronto aparece alguien como Magnussen y bate records con un estilo propio. Se trata de un deportista de élite, que sin duda conocerá perfectamente todas las técnicas posibles, pero al final ha hecho lo más sensato: nadar de la forma que mejores resultados le proporciona, sin fijarse si cumple con lo establecido o no.

También quiero aclarar que mi intención no es sacar el dedo acusador, esta entrada me señala a mí el primero. Reconozco que he probado ciertas cosas simplemente porque es lo que parece que todos hacen. Mi intención es madurar en este sentido e intentar no perder de vista que el objetivo es hacer software de calidad.

En resumen, yo diría que en cualquier actividad (deporte, natación, fotografía, ...) no debes demostrar que sabes hacerlo, céntrate en hacerlo lo mejor posible.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Cuidado, cerrar la sesión no basta para proteger tus datos

Foto de ul_Marga
Es probable que ya sepas el "problema de seguridad" que voy a describir. También es probable que, atendiendo a lo que me dedico, yo también tuviera que haberlo sabido ya, pero lo cierto es que lo descubrí no hace mucho haciendo unas pruebas (convencido de que no obtendría el resultado que obtuve) y creo que es una buena idea compartirlo, por si hay más personas que como yo no sepan que a veces no basta con cerrar nuestra sesión en aquellas páginas en las que debemos autentificarnos.

Como se suele decir, vale más una imagen que mil palabras, así que creo que la forma más sencilla de describir el problema, es con un ejemplo:

  1. En un navegador (he probado en el Chrome y Firefox) accede a una página que requiera que te autentifiques para poder acceder (Gmail, Facebook, ...)
  2. Introduce tus datos y navega un poco por el portal (por ejemplo, basta con que leas dos correos si has accedido a Gmail).
  3. Cierra tu sesión.
  4. Marca la opción Trabajar sin conexión en tu navegador.
  5. Ahora pulsa sobre Ir a la página anterior, ... sorpresa: puedes ver las páginas que habías visitado.
Si no hubieras marcado la opción Trabajar sin conexión, al intentarlo te habría redirigido a la página de login, pero al evitar que el navegador acceda a la red podemos ver las páginas anteriores sin problema.

Y esto no es todo, no hace falta usar la opción Ir a la página anterior, también podemos hacer uso del historial (por si habías pensado en cerrar la ventana/pestaña).

Una opción rápida, podría ser limpiar el historial si has accedido desde un ordenador que no es tuyo o que compartes con más personas.

P.D.: Yeray comenta una solución mejor en los comentarios.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Lo siento, hoy no llevo tiempo suelto en los bolsillos

Las visitas que tuvo el blog entre el domingo y el lunes han roto todas las estadísticas. Son cifras bastante humildes, pero fueron diez veces mayores que las que ha tenido cualquiera de las entradas anteriores. Eso, y saber que las personas que empezaron leyendo este blog en su inicio continúan haciéndolo y comentando conmigo lo que escribo, es una buena inyección de motivación. Desde luego son dos buenas razones para seguir consiguiendo caritas felices, e incluso publicar alguna entrada extra como hoy ;)

Si has leído otras entradas sabrás que me intereso mucho por temas relacionados con la productividad, la gestión efectiva del tiempo, motivación, etc. Este interés hace que preste atención a ciertas cuestiones, y así he visto que todavía no sabemos manejar el tiempo.

Me explico, creo que con el tiempo nos pasa como cuando apareció el euro, si no lo pasábamos a pesetas no lo manejábamos bien (para ser sinceros, todavía lo veo mejor cuando hago la conversión). Hay varios artículos, aplicaciones, técnicas, etc que nos hacen pensar en el valor económico para poder valorar el tiempo. Por ejemplo:
  1. Esta aplicación calcula el coste de una reunión
  2. Otro ejemplo es una bonita historia que leí por primera vez en una novela (y que luego me llegó muchas veces al correo en forma de presentaciones, animaciones, etc.) donde se intenta hacer entender la importancia de aprovechar el tiempo usando una analogía con el dinero.
  3. Esta entrada, muy recomendable, en el blog ThinkWasabi, donde nos invita a calcular el coste (económico) de nuestras tareas diarias.
Pero lo que realmente me parece curioso, es que no he encontrado nada que nos haga reflexionar sobre el coste del tiempo de otras personas. La mayoría de nosotros nos sentimos incómodos si tenemos que pedir dinero y nos apresuramos a devolverlo, pero no sentimos algo similar al "pedir tiempo". Seguro que no produce la misma sensación la frase "me puedes dejar un euro" que ".. ya que vas...", "no te importa y... son sólo cinco minutos", ...

¿Has pensado en el gasto en tiempo que tendrán los usuarios cuando desarrollas una aplicación? ¿Lo que implica entregar un software que no ha sido suficientemente probado, que no es amigable, ...? ¿Has pensado en el tiempo de tus amigos/compañeros/familiares cuando vas a disponer de él?

Todos nos escandalizaríamos, como mínimo, si vemos a alguien meter la mano en el bolsillo de otra persona y coger dinero. Pero ver como alguien hace perder tiempo al resto (colarse, no respetar el turno de palabra, ...), ya es algo casi que normal. ¿Esa persona piensa en que el tiempo de esas otras personas tiene un valor?

No soy un experto en esto, pero sí que me apetecía reflexionar "en voz alta" sobre ello, pues al menos yo, contestaría que no a la mayoría de las preguntas anteriores. Puede que debamos seguir la propuesta de Berto Pena (el punto 3 de los ejemplos anteriores), pero para calcular el tiempo que hacemos gastar a otras personas, antes de hacerlo.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Pon fecha de caducidad a tus hábitos

Los hábitos son una herramienta muy potente y muchos autores afirman que son la clave del éxito. Desde el punto de vista de la productividad, el objetivo del hábito es actuar. Nos permite realizar aquellas cosas que se nos resistían y por tanto recurrimos a ellos cuando vemos que algo "no va bien".

Pero a la larga, pueden suponer una barrera, un tope en nuestro crecimiento, o hacer que aparezcan otros problemas. Por ejemplo, para una persona que no hace ejercicio, y nota que esto puede repercutir en su salud y bienestar, coger el hábito de salir a correr tres veces por semana es algo muy positivo. Pero una vez hemos interiorizado esto, el propio hábito se puede convertir en otro problema. Puede que a la larga aparezcan las lesiones por no tomar en serio los estiramientos, o haber realizado ejercicios de fuerza para fortalecer las lumbares, etc.

Mi objetivo es que un hábito caduque para que pueda dar paso a otra versión evolucionada de éste, siempre que sea necesario (evidentemente, hay casos en los que esto no nos interesa o no es necesario). Siguiendo con el ejemplo del deporte, una vez que he establecido el hábito, lo rompería para comenzar a crear uno nuevo que incluya dedicar quince minutos a los estiramientos en cada sesión. Si el tiempo apremia, sería cuestión de replantear los entrenamientos de forma que nunca se ponga en peligro lo conseguido hasta ahora (y deje de salir a correr), pero siempre dando importancia a los estiramientos. Otro ejemplo lo podríamos tener con la lectura. Si he creado el hábito de leer X páginas de un buen libro técnico al día, puede que deba esforzarme en establecer un nuevo hábito que incluya poner en práctica algo de lo que he leído una vez por semana, por ejemplo, o compartir lo aprendido mediante el blog, reuniones, etc.

Aunque hay muchas herramientas para hacer un seguimiento de nuestro propósito, soy un poco nostálgico y prefiero el lápiz y papel. Tengo definidas unas plantillas, siempre con 21 iteraciones (tras muchas lecturas y atendiendo a mi propia naturaleza, 21 me pareció una buena cifra) en las que puedo marcar si he cumplido el objetivo o no. Las iteraciones pueden ser de días, semanas, etc. según nos interese. Además, añado dos líneas donde indico, en una quién es el responsable (en mi caso, las comparto con mi pareja, por lo que el autor puedo ser yo, ella, o la pareja) y cuál es el objetivo. Luego, voy coloreando el verde las caritas felices si cumplo el objetivo de la iteración, o en rojo la carita triste si no lo he cumplido.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Con un kindle en mis manos

Aunque este tema estaba fuera de carta, lo vi interesante porque, por un lado, retomo de una vez la actividad del blog, que ya alguien me había dado unos cuantos toques de atención ;) Y por otro, además de compartir algunas cosas que considero interesantes, queda a modo de recordatorio para mí mismo.

Como anuncia el título, hace poco que tengo el Kindle y he encontrado algunas utilidades interesantes:

  1. Gracias a Xelso, voy a poder matar el aburrimiento con el buscaminas. Y además, nos cuenta otros cuatro trucos más aquí.
    • Cambiar el diccionario por un traductor de Ingles - Español
    • Realizar una copia de seguridad de tu Kindle
    • Utilizando tu Kindle como calculadora
    • Consejos para buscar libros electrónicos para tu Kindle

  2. Instapaper: ya estuve probando esta aplicación antes de elegir Diigo. En su momento no me convenció, pero he vuelto a ella porque permite maquetar las páginas que hayas registrado, para visualizarlas en el Kindle. Simplemente tienes que generar el fichero (también puede generarlo en formato ePub o pdf) Lo que más me ha gustado, es que crea una única entrada y al acceder a ella encuentras un índice con el listado de páginas que habías registrado.

  3. SEND to READER: también nos permite formatear una página web y enviarla al Kindle, a través de un correo. Para registrar las páginas, basta con añadir un marcador con un pequeño script, que luego usaremos en cada página que nos interese. Personalmente, de momento me quedo con Instapaper, ya que me agrupa e indexa el contenido. Otra opción con esta herramienta, es que podemos generar nuestros propios documentos para el kindle.

  4. Un artículo que explica cómo mejorar la experiencia de navegación.

  5. Un directorio de webs adaptadas a ereaders.

  6. Los pasos a seguir para poder leer las noticias en el Kindle, usando Calibre.
En ZonaeReader hay muchos trucos más, espero seguir investigando. Y si los señores de Amazon, tienen a bien aceptar mi petición, igual en una próxima entrada presento una utilidad hecha en casa ;)

jueves, 30 de junio de 2011

Cuando descubrí que no era quien creía ser...

Ayer asistí a una conferencia sobre coaching de la mano de Silvia Guarnieri, y aunque dijo muchas cosas interesantes, hubo algo que aún resuena en mi cabeza y produjo un cambio importante en mí, o por lo menos eso quiero pensar.


Todo empezó con una anecdota. Nos contó que hace tiempo ella pensaba que nunca tendría un perro. Creía que no podría soportar tener en casa un animal sucio, que lo llenaría todo de pelo… Pero su hija le insistió tanto que acabaron teniendo uno (del que se ocuparían su marido y la niña). Al poco tiempo de tenerlo, el perro enfermó y ella no sabía ni que hacer para que se recuperara. Lo pasó realmente mal. El perrito ya reconocía el ruido de sus tacones cuando llegaba a casa, se había integrado y ella no soportaba verlo mal. En ese punto pensó: no soy la mujer que pensaba que era. ¿Cuántas mentiras más me he creído sobre mí misma? Pensaba que jamás podría tener un perro y ahora mírenme... A partir de ahí empezó a mirar las cosas desde otro punto de vista. Siempre creyó que no tenía madera de emprendedora y se embarcó en negocios, etc. etc.


Esa historia me hizo pensar en una frase que espero releer con frecuencia: NO soy todo aquello que he intentado sinceramente y no conseguí. Puedo llegar a ser todo lo demás.

jueves, 23 de junio de 2011

¿Nosotros o ellos? El test de los pronombres de Reich

Robert Reich es un político americano (fue secretario de trabajo durante la presidencia de Bill Clinton) ideó un test bastante ingenioso para medir la salud de una organización. Al hablar con un empleado escucha atentamente los pronombres que usan para referirse a la empresa. Si usan "nosotros" es síntoma de que se sienten parte de algo importante y con significado.

Puedes consultar la entrevista hecha a Reich aquí. La parte en la que pone "I'm not going to do one extra thing for this company that I don't have to do." la he escuchado en varias ocasiones. Con esta filosofía desde luego la empresa es difícil que llegue lejos, o por lo menos, que llegue a donde podría llegar.

Afortunadamente, yo uso el nosotros... ¿y tú? ;)

miércoles, 18 de mayo de 2011

Motivación intrínseca: el origen

He leído mucho sobre la motivación intrínseca, pero hasta hace poco no sabía cuándo había surgido este término, quién lo introdujo, etc. Gracias a Daniel H. Pink ahora sí lo sé y puedo contártelo

Se señala a Harry F. Harlow como el primero en distinguir entre motivación intrínseca y las recompensas externas. Esta distinción es el fruto de un estudio realizado por Harlow, junto a dos colegas, en el que dieron a ocho monos rhesus un rompecabezas mecánico durante dos semanas.

Desde un principio los monos empezaron a jugar con el rompecabezas, mostrándose concentrados en la tarea. Nadie les enseñaría a resolverlo, no fueron animados a hacerlos ni se les planteaba necesidades externas; pero al final del estudio, eran capaces de dar con la solución con frecuencia y de forma rápida.

El resultado era muy extraño. Hasta entonces, los científicos creían que la conducta está condicionada principalmente por dos impulsos: el biológico y las recompensas y castigos. Pero con la solución del rompecabezas no obtenían comida, agua u otras cosas que pudieran satisfacer sus necesidades biológicas. Y tampoco habían recibido recompensas o afecto al resolverlos.

Se obtuvo un aprendizaje significativo y un rendimiento eficiente sin recurrir a motivadores extrínsecos. ¿Qué había ocurrido?. Para dar respuesta Harlow formuló una nueva teoría que apuntaba a un tercer impulso. La tarea en sí misma era una gratificación intrínseca. Los monos resolvían el rompecabezas simplemente porque disfrutaban haciéndolo. A este nuevo impulso, Harlow lo acabó llamando motivación intrínseca.

Estos fueron sólo los primeros pasos, pero ya hablaré en más detalle del camino seguido por Harlow, que luego continuó Deci.

sábado, 12 de marzo de 2011

Calcular la hipoteca de tus tareas + abandonar la mierda

Hace tiempo que no escribía nada, probablemente por la segunda idea del título de esta entrada, aunque luego matizaré un poco el concepto "mierda". Lo cierto es que seguía dos ideas que luego vi por escritas en sitios distintos, por personas distintas, y que refleja a la perfección la forma en la que intento gestionar mi tiempo ahora mismo.

Por un lado está este artículo de Berto Pena, que nos invita a:
  1. Identificar aquellas tareas que realizamos día a día (por ejemplo leer el mail) y que nos quitan tiempo y atención para otras más importantes.
  2. Anotar cuánto tiempo de media nos quita cada una de las tareas identificadas.
  3. Calcular el total del tiempo invertido.
  4. Plantearse cuánto vale un minuto de nuestra vida y con ello ver cuánto pagamos diariamente por todo el tiempo invertido en las tareas que hemos anotado.
  5. Luego nos propone una serie de ideas para reducir el coste de lo que llama hipoteca diaria.
A esta idea, siguiendo con la analogía, yo añado la compra de tiempo a crédito. No sólo gastamos un tiempo muy valioso diariamente casi sin que nos demos cuenta, sino que además muchas veces no disponemos de ese tiempo y lo cogemos prestado de otras tareas. El problema, es que a la larga la deuda se acumula.

Sin haber llegado a este artículo, personalmente (por eso de año nuevo propósitos nuevos) ya había hecho un cálculo del tiempo que gastaba y en qué. También había detectado que parte de ese tiempo en realidad era tiempo que tendría que estar asignado a otras tareas a las que ya les debía demasiado. En ese punto, empecé a dar pasos lógicos: evitar las tareas que generen un menor beneficio (cuánto me aportan / cuánto me cuestan).

Para expresar esta forma de gestionar el tiempo, en la que vamos descartando aquellas cosas "menos rentables" me quedo con un fragmento de una entrevista hecha a Steve Jobs que leí hace poco. Relata parte de una conversación telefónica entre Mark Parker y Steve Jobs en la que Parker le preguntó a Jobs si tenía algún consejo que darle:

Hacéis algunos de los mejores productos,
pero también mucha mierda.
Abandona la mierda y céntrate en lo bueno.

Es una idea muy simple, pero coincide a la perfección con lo que estaba haciendo y me pareció un gran consejo: simple, conciso, directo, ... efectivo. Como decía al principio, en mi caso no doy un sentido tan literal al concepto mierda. Es cierto que he dejado de lado tareas que igual sí que están más cerca del significado que le da Jobs (como el foro :P ), pero también he tenido que dejar de lado tareas que para nada son una mierda (como las charlas de Agile-Canarias) para poder reducir mi deuda con otras tareas que por los motivos que sean, son más rentables (desde el punto de vista de la gestión del tiempo, claro).

lunes, 17 de enero de 2011

Los seis sombreros

Edward de Bono propone una metodología realmente interesante que puede ser usada en todo tipo de situaciones, como puede ser una reunión, negociaciones, etc. Esta metodología es conocida como "Los seis sombreros".

El nombre es debido a que emplea la metáfora de los sombreros pensantes, asociando seis sombreros de diferentes colores con ciertas formas de pensar. La asociación es la siguiente:

  • El sombrero blanco representa la neutralidad. Sólo se tienen en cuenta hechos y datos objetivos.
  • El sombrero rojo se asocia a las emociones. Aporta un punto de vista intuitivo sin reparar en justificaciones.
  • El sombrero negro aportará el pesimismo. Se centra en indicar por qué algo no puede hacerse.
  • El sombrero amarillo es el opuesto al sombrero negro y aporta un punto de vista positivo. Se centra en buscar los beneficios.
  • La creatividad va a cargo del sombrero verde.
  • El sombrero azul organizará y controlará todo el proceso de pensamiento. No fija su foco en el asunto que se trata, sino que mantiene una visión global.
Entre las muchas aplicaciones que puede tener esta técnica, me parece muy interesante a la hora de tomar decisiones en un equipo. Por un lado, promueve la creatividad y facilitará la aparición de nuevas ideas. Por otro, rompe ciertas barreras y permite que fluyan las ideas y opiniones de una forma más efectiva.

Por ejemplo, imagina que se ha hecho una propuesta con la que todo el equipo está entusiasmado, pero hay algo que no acabas de ver claro. Puede que para no contagiar de ese pesimismo al equipo, o por timidez, o por lo que sea... no expongas tus dudas. Con esta técnica, llegará el momento de asumir el papel de pesimista y todos tendrán que enfocar sus opiniones desde ese punto de vista, con lo que aflorarán todas las dudas que puedan haber en el equipo. Lo mismo ocurrirá con los otros cuatro puntos de vista.

Existen varias aproximaciones para combinar los sombreros, supongo que lo mejor es probar y establecer un proceso en el que nos sintamos cómodos.

domingo, 2 de enero de 2011

Veinticuatro horas: ni más ni menos.

No hay nada más equitativamente repartido
en el mundo que la razón; todos creen tener suficiente.
René Descartes

Creo que con el tiempo pasa justo lo contrario: nadie tiene suficiente. Debe haber pocas personas que no hayan usado alguna vez la frase “es que no tengo tiempo”, o alguna variante para justificar una decisión.

Estamos en una época que propicia la reflexión sobre lo que hemos hecho y sobre lo que queremos hacer. En esta reflexión me he dado cuenta de lo irresponsable que puede llegar a ser usar esta excusa.

Para empezar, lo cierto es que TODOS disponemos de veinticuatro horas al día, ni un segundo más, ni un segundo menos. Y teniendo en cuenta que somos libres para decidir qué hacemos y qué no, la frase “es que no tengo tiempo” carece de sentido en la mayoría de los casos. (Soy consciente de que esta generalización no es del todo cierta, pero temas como la esclavitud o explotación infantil no están en el ámbito de este blog y para los posibles lectores la afirmación sí que es cierta).

Puede parecer una tontería, pero en estos días he estado pensando que lo que he dicho en el párrafo anterior es una idea clave. Pongamos por ejemplo una situación típica: no hacemos tests porque no tenemos tiempo. Si no damos por válida esta justificación nos obligamos a ir más allá... para otros equipos, que desarrollan software de calidad y en tiempos establecidos, los tests son un ingrediente indispensable. Esos equipos trabajan el mismo número de horas que el resto. Luego, ¿por qué no hacemos tests? Y a partir de ahí, debemos afrontar la realidad y buscar los motivos en elementos de los que debemos responsabilizarnos (falta de formación, falta de práctica, falta de organización, …) y no dejarlo de la mano de algo incontrolable como es el tiempo. Con esta nueva mentalidad, al final encontraremos la causa real y, o decidimos trabajar para eliminar los impedimentos que tengamos, o por lo menos seremos honesto con nosotros mismos y con el resto.

Prohibir esta frase, “no tengo tiempo”, no sólo nos obliga a responsabilizarnos de nuestra situación sino que hará que seamos más respetuosos con el resto. Pongamos otro ejemplo: la gente que ha organizado la OAS2010. Seguro que al invitar a algún amigo/compañero han recibido por respuesta: “me gustaría, pero es que no tengo tiempo”. ¿Qué quiere decir esto? ¿Que la gente que lo ha organizado, que además asistirán, tienen días más largos que el resto de los mortales? ¿Qué tienen menos obligaciones? La realidad es que esa gente, a la que debemos estar muy agradecidos, no han podido hacer otras cosas mientras estaban con la organización. Personalmente creo que sería mucho más correcto algo como “es que prefiero hacer otras cosas”, “es interesante, pero no tanto como para que dedique mi tiempo”, “para mí ahora es más importante X”, …

En lo profesional, en muchas ocasiones esta filosofía nos hará perder la etiqueta de “víctima”. ¿Queremos cambiar? ¿Queremos mejorar?... costará tiempo y debemos decidir si estamos dispuestos a invertirlo o no, pero es responsabilidad nuestra tomar la decisión, no podemos culpar al reloj.

Desde luego pensar así no significa que no sea totalmente lícito decidir que no haremos algo porque queremos invertir ese tiempo en otras cosas: desde cuidar de un familiar hasta quedarnos sin hacer nada, … Lo que quiero decir es que si decido no hacer algo, debo ser consciente de que yo soy el responsable, y “es que no tengo tiempo” no es más que una excusa, que está bien si simplemente lo usamos para ahorrarnos explicaciones, pero se convierte en peligrosa cuando nos la creemos.

Y con esto en mente nace mi principal propósito para este año: no usar la frase “no tengo tiempo”. Si no hago tanto deporte como me gustaría, si no leo tanto como me había propuesto, si no practico o invierto el tiempo que considero necesario en mi formación, etc, etc... tendré que reflexionar un poco sobre ello. Al final, tendré que buscar mecanismos para conseguir aquello a lo que no estoy llegando, o rebajar mis expectativas, pero siendo consciente de que soy el responsable.

Feliz Año!!