lunes, 31 de octubre de 2011

Jugando con el feedback

Foto de MarcoCrupi
No pretendo establecer como norma dedicar cada entrada a alquien, como ya hice en la anterior. Pero me veo obligado a mencionar que esta se la debo a Jaime Chaves, ya que el juego lo vi en uno de sus cursos, y cuando le solicité información, bastante tiempo después, me la facilitó amablemente.

Ingredientes:
  1. Una papelera (o cualquier objeto que pueda cumplir las funciones de una canasta).
  2. Unos cuantas bolas de papel, o pelotitas de plástico, o sobres de azúcar (esto fue lo que usamos nosotros), ...
  3. Una venda u otro elemento que nos permita tapar los ojos sin que se pueda ver nada.
  4. Un grupo de personas dispuestas a aprender.
Preparación:
  1. Separamos a cuatro personas del grupo.
  2. Sin que estas cuatro personas puedan escucharlo, damos al grupo las siguientes instrucciones:
    • Los compañeros que hemos separado, deberán intentar encestar las bolas de papel en la papelera con los ojos cerrados.
    • Al primer compañero, no le diremos nada mientras lo está intentando.
    • En el turno del segundo, diremos lo bien que lo está haciendo, que las está metiendo todas, aunque no se acerque ni de casualidad.
    • Para el tercero haremos todo lo contrario, indicándole lo mal que lo está haciendo, que no se acerca a la canasta, que no mete ni una, aunque no sea así.
    • Y por último, en el turno del cuarto compañero le ofreceremos un feedback adecuado a la situación.
  3. Haremos pasar a la sala a los cuatro compañeros, de uno en uno, explicándoles que el objetivo es encestar las bolas que le daremos y que deberá hacerlo con los ojos tapados.
  4. Por último, pediremos a los cuatro compañeros que nos cuenten cómo se ha sentido cada uno, y (si no pasa nada extraordinario) podemos explicar el poder del feedback adecuado, en el momento adecuado, viendo que el último compañero será el mejor que lo haga.
Es un estupendo juego para hacer entender el poder del feedback cuando lo practicamos de forma responsable. No podemos estar dando palmaditas en la espalda constantemente. Tampoco podemos estar repitiendo hasta la saciedad que el trabajo del equipo es una mierda. Igualmente, no podemos dejarlo pasar... Las retrospectivas y el feedback son herramientas muy útiles que debemos incorporar en nuestro día a día para poder avanzar, siempre de una forma responsable y coherente.

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