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Imagen de moonfire8 |
Básicamente, consiste en intentar alcanzar la perfección y en este empeño, quedamos atrapados en la fase de análisis sin pasar a la acción.
Las razones pueden ser varias. En lo personal, la autoexigencia por ejemplo, o el miedo al fracaso. En lo profesional, hablando del desarrollo del software, puede estar causado por creer que los requisitos del cliente no van a cambiar y por ello pensamos que analizando el problema con todo detalle desde el principio, quedará todo atado y no tendremos que hacer cambios en un futuro. (Aquí puedes leer más sobre este antipatrón de diseño)
Según el principio YANGI (You Aren’t Gonna Need It... que se podría traducir como “No lo vas a necesitar”), no debemos hacer las cosas porque creamos que las vamos a necesitar en un futuro, sino hacerlas cuando realmente las necesitemos. Puede que esta sea una buena herramienta para evitar la parálisis del análisis. Y tiene todo el sentido, ¿para qué anticiparnos si puede que nunca se llegue a necesitar o que cuando se necesite haya cambiado las necesidades?
En lo personal, me gusta pensar que un paso imperfecto te hace estar más cerca de la meta que mil ideas perfectas. A mi cuerpo le sienta mejor que salga a correr a que me quede en casa buscando el plan de entrenamiento perfecto. Ya iré viendo qué necesito, pero no sentado...
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