martes, 23 de febrero de 2010

Motivación intrínseca / extrínseca

Tras la entrada que escribí con Lucía he visto en el blog una nueva posibilidad: las colaboraciones. Me encantó la experiencia, y me mostró que así podría ofrecer contenido de más calidad al contar con la experiencia de otra persona y también podría ofrecer la perspectiva de profesionales que no estén directamente relacionados con el desarrollo del software. Por otro lado, realmente más importante para mí, es una forma de poder realizar algo junto a personas a las que aprecio, pero que por su profesión o circunstancias no tenemos la oportunidad de trabajar juntos.

No es nada sencillo, pues muchos de los colaboradores en los que he pensado no se dedican a la programación en ninguno de sus aspectos, pero lo que escribo hoy es una clara muestra de que todo es posible si realmente crees en ello, pues hoy la colaboradora es Nala, un bulldog francés que se ha ganado un importante puesto en mi vida y que me ayudará a explicar de forma gráfica la diferencia entre motivación intrínseca y extrínseca.

Motivación intrínseca. Nace de nosotros mismo, y es la motivación que sentimos al hacer aquellas cosas que nos gustan, que el simple hecho de hacerlas ya es una recompensa en sí misma. Al realizar determinadas tareas en determinados entornos que generan este tipo de motivación veremos que no nos cuesta concentrarnos, que ponemos empeño no sólo en acabar la tarea, sino en hacerlo bien y sin buscar una compensación extra. Para mí, aunque igual no podamos relacionarlo directamente con nuestro trabajo, el siguiente vídeo muestra de forma clara lo que una persona puede conseguir cuando hace algo con pasión, cuando sus acciones son movidas por el amor y no necesita más recompensa.



Motivación extrínseca. Por muy ideal que sea el entorno en el que trabajemos, pueden haber tareas que no sean del todo de nuestro agrado. Y aquí puede entrar en juego la motivación extrínseca, que nos anima a realizar una tarea pensando que al finalizar obtendremos una recompensa. Lo cierto es que con este tipo de motivación será más difícil mantener la concentración, nos bastará con realizar la tarea lo suficientemente bien para recibir el premio y evidentemente, si desaparece la recompensa desaparecerá las ganas de realizar la tarea. Quizás no veamos valor en este tipo de motivación, pero lo cierto es que puede llegar a ser muy útil y lograr hacer más llevaderas ciertas tareas que no son del agrado del equipo. Por ejemplo, cuando estuvimos adiestrando a Nala, el etólogo nos recomendó que cuando fuera a pasar mucho tiempo sola, la metiéramos en un transportin para hacer que su carácter fuera más equilibrado. Lo cierto es que ella prefiere salir con nosotros, y cuando le decimos que entre al transportin suele intentar persuadirnos. Para ello, primero se sienta, mostrando que se portará bien… si le seguimos insistiendo se echaría y luego se haría la muerta, todo con el objetivo de hacernos reír y aguantar un poco más fuera. Pero si ponemos en juego un motivador extrínseco (un trocito del bizcocho que le encanta) su actitud es totalmente diferente:



Prometo que las siguientes colaboraciones serán más serias, pero hay que reconocer que Nala lo ha hecho genial y yo me he divertido mucho. En términos de motivación, divertirte con tu trabajo es todo un éxito, así que creo que esta entrada no ha estado mal, por lo menos para Nala y para mí :-)

5 comentarios:

  1. Gregorio, lo siento mucho pero ya estas acabado. Nala te acaba de quitar todo el protagonismo de tu blog :) Buen artículo.

    Saludos.

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  2. jejeje Yeray, nala me ha quitado el protagonismo hasta en mi casa ;)

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